18 Nov, 2018

La situación inicial de toda pretemporada parece incurrir un temor característico en el futbolista en  relación a las tareas que se presupone que el entrenador va a llevar a cabo en éstas semanas.

La pretemporada, como todos los elementos de éste deporte puede ser orientada de diversas formas, aunque tradicionalmente se ha llevado a cabo casi siempre en una misma dirección. La idea de llenar un depósito en el futbolista que mantendrá la base física de éste durante toda la temporada, puede ser un concepto con el que  se esté más de acuerdo, pero cuanto menos, es muy cuestionable. Esas interminables carreras con un carácter aeróbico que se realizan en éste periodo e incluso en la propia temporada, a veces por terrenos que ni siquiera son el propio campo de fútbol, ponen en duda la especificidad del entrenamiento para ésta disciplina concreta que es el fútbol, y que se juega en un terreno concreto.

La pretemporada ha de entenderse como un periodo de readaptación y de adecuación contextual.

Los diferentes métodos de entrenamiento han de incluirse en éste periodo adaptándolos totalmente al deporte en el que los vamos a llevar a cabo. La mayor importancia es conseguir que el futbolista, tras un periodo inactivo vuelva lo antes posible a estar en unas condiciones óptimas para la práctica deportiva de una forma eficiente. Éste trabajo es más acentuado cuando el deportista tras su periodo vacacional ha descuidado totalmente su actividad física, por ejemplo cogiendo algunos kilos demás o cuando aparece algún tipo de lesión.

Aunque el proceso se mantenga de una forma más suave, las dos primeras semanas de pretemporada se deberá incidir en este aspecto, para que con los jugadores que sea posible, se lleve una readaptación lo más rápida y adecuada  a los esfuerzos que exige esta disciplina deportiva. Ya que si como hemos dicho anteriormente sacamos a los jugadores a correr por el campo de una forma más o menos habitual, ¿realmente les estamos orientando hacia una adaptación positiva para la práctica deportiva que se le va a exigir durante el año y que ni mucho menos se realiza en ese lugar?. Lo que está claro, es que todos los trabajos, tanto de resistencia, fuerza, etc. son positivos para el futbolista siempre y cuando sean específicos del deporte concreto. Ya que si por ejemplo creemos que los futbolistas han de trabajar su capacidad aeróbica, sería más lógico llevar a cabo una serie de tareas en las que de nuevo se familiaricen con el balón y con el calzado así como con el terreno específico a la que vez trabajan este aspecto condicional, en vez de trabajarla como si de atletismo se tratase.

Siempre que se pueda hay que llevar a cabo un trabajo grupal cercano al juego y que será muchísimo mejor para el futbolista, pero también es cierto que habrá casos concretos en los que los preparadores físicos y recuperadores deberán poner en marcha procesos individualizados ante diferentes procesos lesivos que impiden al futbolista realizar tareas grupales con esfuerzos propios de éste deporte. Pero al final, el fin es desde el momento en que la lesión lo permite, llevar a cabo un trabajo de recuperación con el futbolista lo más específico posible en relación a nuestro deporte.

A la vez que esto ocurre, hemos de ser capaces de adecuar poco a poco a los futbolistas al contexto concreto que este año les arropará, configurando en base a nuestros jugadores la forma en la que vamos a explotar las sinergias que entre ellos se producen para dotar a nuestro juego de la mayor efectividad posible. Por eso, perder un mes o dos semanas de pretemporada parcelando el trabajo físico de nuestros entrenamientos, mientras podríamos llevar a cabo éste a la vez que dotamos a nuestros jugadores de conciencia colectiva respecto a nuestro modelo de juego, sería un grave error. Esa misma tarea de carácter aeróbico siempre será mejor si los jugadores se familiarizan con los elementos del juego como hemos descrito antes, pero aún ganaría enteros si nuestros jugadores obtuvieran de ella una conciencia colectiva de un determinado comportamiento que queremos que más o menos se repita en nuestro equipo, ya que puede ser posible que muchos de ellos sea la primera vez que compartan vestuario.

Utilizar los aspectos reales del fútbol para fabricar nuestros entrenamientos sería la manera más adecuada de trabajar todos los elementos físicos que se presuponen en pretemporada, acercándolos siempre a la manera en la que vamos a intentar que nuestros jugadores se relacionen. Al final, el componente condicional de éste deporte es propio de el mismo, igual que lo es en otras disciplinas. La fuerza o resistencia que hemos de trabajar, se usa para jugar al fútbol, por lo que generar situaciones lo más reales posibles en las que los grupos musculares trabajen en esa dirección y que tengan el mayor componente psíquico posible sería la manera más adecuada de transmitir aspectos significativos a los futbolistas, y esto ha de ponerse en práctica desde el primero de los días.

Sin apartar jamás la libertad individual del jugador, que es al final lo que enriquece el juego y lo que marca diferencias en los encuentros, éste periodo de la temporada es tanto o más valioso que los demás, ya que aquí se forjan los mimbres del proyecto. Por ello desde que comienza, el mayor reto de un entrenador y de un preparador físico ha de ser la estructuración de tareas enriquecedoras que sean lo más cercanas posible a nuestra manera de entender el juego. De este modo, se irá moldeando nuestro equipo en todas las parcelas de forma simultánea, haciendo que los futbolistas y el juego sean los protagonistas del proceso desde el principio al fin.

Roberto Arias.

@FUTBOLDELACALLE

Tags: , ,

0 Comments

Leave a Comment