22 Sep, 2018

Ideas quizá solo correspondientes al determinado contexto temporal – futbolístico en el que nos encontramos, son capaces de hablar de éste momento del juego como algo pasado, como un recurso de inferioridad o en muchas ocasiones, como algo desorganizado y dejado única y exclusivamente a la creatividad de los jugadores. Sin embargo, mucha gente no se ha parado a pensar que muchos entrenadores hayan podido canalizar de forma exitosa el que para mí puede ser el instinto más primitivo del juego.

Villarreal's Argentinian defender Mateo Musacchio (L) vies with Real Madrid's Portuguese forward Cristiano Ronaldo during the Spanish league football match Villarreal CF vs Real Madrid CF at El Madrigal stadium in Villareal on September 27, 2014. AFP PHOTO/ JOSE JORDAN

September 27, 2014. AFP PHOTO/ JOSE JORDAN

Creo  que la bibliografía está llena de definiciones, fases y zonas que nos “enseñan” sobradamente la realización de un contraataque, y por eso no considero necesaria la existencia de un artículo más en este sentido. Sin embargo, haciendo una aproximación más adecuada a la realidad contextual que envuelve este deporte y lo difícil que es encontrar camino a la portería contraria, quizá para encontrar las raíces de éste momento del juego deberíamos volver hasta el patio del colegio, donde intentábamos aprovechar los “huecos” del otro equipo para hacer gol de la forma más rápida posible.

Del mismo modo, es posible que si nos parásemos a observar partidos de fútbol en edad escolar, nos daríamos cuenta que la mayoría de los goles se consiguen de ésta manera, y que quizá sea también el aspecto menos trabajado por el entrenador. Entonces, ¿por qué no se le valora en muchas ocasiones como realmente lo merece si realmente se encuentra en el ADN del futbolista y del propio juego?. Porque no se encuentra entre los grandes rasgos característicos que definen a los principales equipos de referencia a nivel mundial.

El establecimiento de principios claros para la realización de un buen contraataque por supuesto que no garantiza la realización correcta del mismo, pero si favorece la aparición de respuestas más naturales en función de la situación concreta en la que se encuentra un jugador determinado. Éste aspecto no responde a ninguna fórmula, al igual que nada en esto del fútbol, pero para que aparezca una conducta creativa, un instinto “primitivo” (que es aquello que hacemos de forma más natural, y por tanto con mejores resultados) el entrenador, en la medida de lo posible ha de ser capaz de favorecerlo.

Es por todo esto por lo que sería absurdo prescindir o desprestigiar este elemento, pues sería desnaturalizar el fútbol. O ¿existe algún instante en los encuentros, en los que varios jugadores tengan que pensar – ejecutar de una manera más rápida y precisa de forma coordinada?, ¿ No constituye una representación clara y precisa de lo que es un deporte de equipo?. La obra de arte de que en segundos, un equipo pueda recorrer la cancha entera ejecutando cinco o seis pases interviniendo tres o cuatro jugadores no merece este rácano reconocimiento. Nadie juega al contraataque porque no hay ningún equipo que pase la mayor de su tiempo haciéndolo, lo que si hay son entrenadores que lo han desempolvado del baúl de los recuerdos y le han sacado mucho brillo, porque formas de jugar y equipos que han marcado épocas ha habido muchos y de muchas maneras, pero quizá la memoria sea demasiado corta.

Roberto Arias. 

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