22 Sep, 2018

El ser humano, complejo en todas las facetas de su vida, presenta una dificultad de análisis en el momento en el que mi mente se abre para dejar paso a ideas más subjetivas que todo aquello que engloba reducir. Dificultad que asusta y desestabiliza a unos mientras a otros motiva y fascina.

El entramado futbolístico, desde el propio futbolista hasta el último aspecto del contexto está tan alejado de fáciles explicaciones que ha hecho que huyamos en el sentido contrario al incesante peligro que para algunos supone no tener una explicación fácil, concreta y capaz de ser entendida para entre otras cosas, poder conciliar el sueño con la sensación del trabajo bien hecho.

Nos han educado en eso. Desde que nacemos, no se si por interés o por la facilidad de enseñanza las ideas se estructuran ante libros que resuelven el temario con verdades inapelables, como si fuera el mismísimo Dios el que escribiera los guiones, y donde dudar se aproxima o se identifica con un problema que ha de ser resuelto desde la imposición (no siempre) en vez de la exploración (raras veces).

Por lo tanto, si la lógica tiende hacia ahí en la mayoría de materias, ¿ iba a ser menos en el fútbol?.

Numerosos aspectos a lo largo de la historia del fútbol o se han obviado, o directamente se han olvidado por no ofrecer una manifestación física clara y fácil de explicar. Correr, preparación física, sistemas de juego… de todo ello hemos hablado sin descanso en todos los rincones donde el fútbol se da cita, parcelando unas veces por no saber y otras por no querer indagar.

iniesta jarque

Hoy, es indudable que el aspecto emocional ocupa un punto más que importante en el mundo futbolístico, llegando en muchas ocasiones a ser una explicación más concreta que aquellas gráficas que solo buscan distraer.

Este proceso interno nos ayuda a estructurar nuestro proceder de manera rápida y en pos de un objetivo que será mas accesible en el momento en el que la canalización de las emociones (siempre que sean positivas) se oriente de manera adecuada hacia la tarea. Pasar por alto su existencia sería eliminar dimensiones que mueven el ser humano, por lo que hay que trabajarlas favoreciendo la aparición de emociones positivas que nos ayuden a conseguir el objetivo propuesto. Quizá esta sea la parte más difícil de la preparación, ya que lo tangible es menor y  te tienes que convertir en un buen observador, olvidando muchas veces números, tiempos y kilómetros para centrarte en algo que quizá no puedas explicar, pero que puede tener la llave del funcionamiento colectivo e individual de las personas a tu cargo.

Es por ello que debemos intentar favorecerlas en el entrenamiento, para que se asocien a nuestra manera de jugar o de actuar y sean más fácil de encontrar en el momento real de la competición. Al final es tan sencillo como el disfrutar jugando o el divertirse del que tanto hablamos y que parece sonar a tópico. Hemos escuchado a jugadores como Luis Suárez decir que junto a sus compañeros en el ataque del F.C Barcelona se divierte. ¿No puede ser esta la clave de su éxito?, ¿no puede ser esta la parte integrante de su trabajo que haga que el resto del trabajo se canalice o directamente que se oriente hacia esa sensación de disfrute?. Si no lo es, desde fuera realmente lo parece con los resultados que día a día observamos. Quizá sean los mejores del mundo, pero jugando en un estado ideal y dando una imagen muy alejada de reduccionismos y explicaciones fáciles. Su juego es diversión, talento, la expresión máxima de lo que mejor saben hacer con los condicionantes necesarios, pero sin anular aquello que seguramente los mueva muy a menudo: sus propias emociones.

ROBERTO ARIAS

Licenciado en Ciencias de la Actividad Física
y del Deporte. Entrenador Nivel 1. Máster
Preparación Física para el fútbol (Futbollab).
@FUTBOLDELACALLE 

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