22 Jun, 2018

Correr al más puro estilo baloncesto es hoy en día uno de los aspectos claves en el fútbol que llamamos moderno. Somos sabedores del trabajo y sistematización que presentan los diferentes equipos en éste empeño actual de codificar todos los movimientos de sus jugadores, coartando incluso en muchas ocasiones, las libertades que los mismos ofrecen y que otorgan grandeza a este deporte.balón

Quizá posiblemente el fútbol en muchas facetas se haya vuelto aburrido, exceptuando algunas excepciones y algunos partidos de esos que salen muy de vez en cuando. El afán por controlarlo absolutamente todo, ha hecho que ante unos sistemas defensivos que defienden sobre la misma línea de su área y ante unos ataques que (aún con el balón en los pies) están pensando en volver lo más rápidamente a suportería para no encajar, las denominadas “transiciones” (que en afán de modernizar únicamente otorgan confusión, ya que no son más que defensas y ataques con unos mecanismos de conducta estipulados) han cobrado tal importancia que hace que el desequilibrio y las posibilidades de anotar un gol en muchos casos se reduzcan al buen desempeño de las mismas.

Es complicado explicar la importancia de algo que realmente nunca llega a existir en un terreno de juego, pero vamos a intentar esclarecer el término y explicar la importancia de esta situación, que realmente lo es y que supone motivo de gran debate.

Básicamente, y atendiendo a una definición muy general, la transición sería el cambio de un estado a otro. En fútbol, se llama transición al cambio que se produce cuando un equipo pierde la pelota (comienza a defender) o cuando la recupera ( comienza su ataque).

El problema viene en que temporalmente esa transición en el fútbol no existe, ya que articulando el fútbol alrededor de su móvil,  si un equipo está atacando, por  lógica el otro estará defendiendo.  Por lo tanto solo hablaríamos de ataque y defensa.

Dicho esto, las “transiciones” que hoy se denominan de este modo en el boca a boca diario, vendrían a representar la actitud de un equipo inmediatamente después de haber recuperado/perdido la pelota.

Como hemos dicho antes, el modo de estructurar el ataque/defensa tras pérdida, se ha convertido en uno de los elementos más importantes del fútbol moderno debido a los enormemente trabajados sistemas defensivos actuales. Es el momento de mayor desequilibrio  dentro del fútbol, y el equipo que mejor se adapte a ésta situación obtendrá una considerable ventaja que en muchos casos, constituye la mejor manera de llegar a la portería contraría en situación de hacer gol.

Ante la situación post pérdida/robo de la pelota, se puede optar desde recuperarla inmediatamente después de haberla perdido, hasta un repliegue dentro de nuestro propio campo, dependiendo de la idea o patrones de conducta que el equipo tenga trabajados y asimilados como la mejor manera de solventar esta situación.

Si bien es cierto, a día de hoy todos los equipos contragolpean francamente bien, fruto quizá de los trabajadísimos sistemas defensivos de los equipos rivales que hacen que sean muy complicados de batir cuando se encuentran defendiendo en estático.

Estas jugadas, infravaloradas por muchos en post del futbol “bonito” de toque y toque (cuando no necesariamente ha de ser excluyente), constituyen uno de los elementos más complicados a desarrollar por un futbolista dentro de un terreno de juego, ya que quizá, es la acción colectiva más rápida del fútbol, en la que la capacidad decisional está muy condicionada por el contexto que le rodea, y donde la posibilidad de éxito de la jugada se reduce a una perfecta interpretación por parte de los futbolistas de todos los condicionantes presentes en la acción. Ni más rápido ni más despacio, sino a la velocidad adecuada, y es ahí donde se encuentra lo complicado de este asunto y donde las situaciones de entrenamiento para esta situación de juego han de hacer mayor hincapié.

Roberto Arias.

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